16/06/08
Museo de cera con pulso
por Te Vi Nacer.
La Comunidad Inabordable se dio cita el viernes recién pasado en el concierto que dio en el Teatro Caupolicán la banda tributo a Queen, “God Save The Queen”.
Como muchos saben, varios miembros de la Comunidad son acérrimos fanáticos de la desaparecida banda inglesa, en especial el Padrino Inabordable, quien en momentos de severa embriaguez canta “Bohemian Rapsody” con una potente guitarra de aire, e interpretando todas las voces e instrumentos.
Para ser honesto, no pisaba el Caupolicán desde Prodigy en 1996, y quedé gratamente sorprendido con sus baños sanitizados y la posibilidad de adquirir licor al interior del recinto. No sólo se expedía cerveza al respetable que pagara, sino destilados de gran calidad, como Johnie Walker etiqueta roja. Todo esto me hizo concluir que nos estábamos volviendo un país civilizado.
El público de la platea permaneció todo el concierto sentado en sus asientos de sesenta lucas, tan emocionados como en una fila en Impuestos Internos. Como bien acotó el Fundacional, este tipo de conciertos debieran estar abiertos para el pueblo. En las graderías, un público muy de Ñuñoa, mucho hippie cincuentón y reductos apartados de pokemones que armaban su propia fiesta abusando del alcohol y los pitos.
Esta banda argentina interpreta a Queen mejor que los propios Queen, como alguien dijo. Un clon de Freddy Mercury de ajustados pantalones de látex rojo, de bigote gay y que se contonea y gesticula idéntico al verdadero Freddy. Con un registro vocal muy similar, interpretó (apegado a las versiones de estudio) una sucesión de grandes éxitos, incluida una emotiva versión de “Love of my life”, “We are the champions” y la ya mencionada “Bohemian Rhapsody”. Con esta última, el Padrino derramó una lágrima y confesó: “tengo muchas ideas en la cabeza”.
Sin embargo, y como sucede siempre con las bandas tributo, queda esa pregunta dando vueltas en la cabeza: ¿este tipo es Freddy Mercury las 24 horas? ¿Cómo será vivir la vida de otro?. Porque interpretar a esta banda no es como representar un personaje en un escenario, el nivel de fanatismo e identificación debe llevar a sus integrantes a una fusión completa con sus ídolos, anulando sus verdaderos yo.
Como decía Vincent Vega –John Travolta en “Pulp Fiction”- a propósito de los camareros del restorán Jack Rabbit Slim: “es como un museo de cera con pulso”.
23:30 Permalink | Comentarios (0) | Email esto




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